Bram Stoker fue un profeta y un visionario. El irlandés dio a conocer su popular novela “Drácula” en el año 1897 pero realmente lo que quería era relatar los hechos que ocurrirían en Colombia muchos años después. Su genial estilo lo llevo a narrarla en lenguaje oculto, es decir, los nombres y lugares fueron cambiados para proteger a su propia integridad. Debe ser que ya presentía venir las amenazas y el matoneo que caracterizan al estilo de Uribe. Por ejemplo, sus profecías fueron expuestas en escenarios como Londres y Transilvania pero todo apunta a que en realidad se estaba refiriendo a la tierra de la guayaba.
¿Qué le habrá impulsado a escribir acerca de Colombia? No está del todo claro pero los rumores dicen que el motivo fue que tanto payaso suelto llamó su atención. Desde Misael, pasando por Regina y llegando hasta José Obdulio resultaron ser una gama fascinante. Lo que sí es seguro es que a pesar de tanto humorista, el género literario que escogió Bram fue la Novela y no la Comedia pues en Colombia las novelas tienen un lugar de privilegio y los políticos y periodistas aman ser protagonistas tipo Corín Tellado, otro coqueto detalle que tuvo el autor.
Según la leyenda, el Vampiro bebía y se bañaba en sangre, creyendo que le devolvería la juventud y lo perpetuaría en la inmortalidad. Esta apología describe muy bien al ex presidente Uribe quien para perpetuarse no vacila en chuparle la sangre a cualquier parroquiano como si padeciera de Porfilia y que está bañado en cuanta mermelada aparezca.
El personaje, además, publicaba avisos de manera incansable en busca de lograr concretar y tapar todo tipo de triquiñuelas, todo en aras de no desaparecer en el imaginario de nadie. Se sabe, pues es misteriosamente multiplicado por los medios masivos de comunicación, lo que trina el desocupado Alvarito día tras día cargado de mezquindad con su BlackBerry (BB era una marca pionera en aparatos móviles y no una simple aplicación), no descansa, no duerme. Las mamás siempre han dicho que el sueño es necesario para aliviar el alma, pobre. De ahí la aparición del cuervo carroñero en la novela, hace alusión al pajarraco de Twitter.
Se revela, sin tapujos, la desmesurada ambición de poder de Drácula, quien, para lograr sus objetivos, logra obediencia y mueve ejércitos de ratas, dingos, zorros, niebla, lobos, lagartos, murciélagos y tormentas. El honorable Congreso de la República también tiene su papel protagónico, Bram pensó en todo. Estos animalejos arrastraban un miedo que parecía venir del futuro, como Uribe y sus ministros con delirios de rabo de paja.
El noble Alvarito pierde sus facultades durante el día, los vampiros huyen de la luz diurna. Todo lo hacen valiéndose de lo tapado y de lo oculto a la luz pública. Esa esa es su esencia.
Cada quién tiene su lugar en la trama, desfilan personajes como: el Lacayo (refiriéndose al falaz periodista Alfredo Rangel), el Bufón, que naturalmente representa a Pachito y hasta el Intrépido Fugitivo, que no podía ser otro que Luis Carlos Restrepo. Todos de la cuerda del Conde. Bram Stoker también se acordó de uno que otro personaje que si resultó ser proactivo para Colombia, la inteligencia de John Seward en la novela, por ejemplo, evoca al gran José Cuervo, no por los efectos que produce el conocido tequila mexicano sino por los derechos humanos y el lenguaje que defendió el filólogo y humanista Rufino José en Colombia y Francia. Ese si fue un gran colombiano.
Hay un capítulo en el cuál se describen unos robos de identidad desde las penumbras. Claramente se está relatando el episodio en el que Pastrana le robó las elecciones a Rojas Pinilla el 19 de abril de 1970 dándole un golpe certero a la democracia, de ahí el nacimiento del M19. La historia de Colombia está llena de cosas tenebrosas; sombras, truenos y oscurantismo. El autor lo describe magistralmente en toda la obra.
Esas experiencias son muy difíciles de narrar pero las cicatrices demuestran que fueron hechos reales. En Colombia se trabaja para cuatro o cinco familias: Pastrana, Ardila, Santos, Sarmiento, Uribe… Hasta en eso se heredó el ejemplo de los españoles que trabajan por que tienen una familia que mantener, la familia real. Se desata el dilema de si la vida es injusta o es cruelmente justa pues cada quién cosecha lo que siembra.
Uribe, como Drácula, no se refleja en los espejos. Critica lo que alguna vez formuló. Ahí está el caso del referendo que propuso en 2003 cuando pidió curules para los grupos armados en un eventual proceso de paz. Ahora hace berrinches hasta la saciedad cuando otro es el protagonista. Grita y hace pataletas a todo pulmón como si la inteligencia se midiera en decibeles. Hay que recordar que al Vampiro se le iba la lengua con frecuencia produciendo una especie de vómito negro sobre todo lo que estaba a su alrededor.
En la novela Drácula maneja con cuerdas a diversos personajes buscando un eventual sucesor. Sorprende el ingenio del autor, ¿cómo habrá sabido Bram que la marioneta de Uribe tendría cara de vampirito asustado? Votar por el candidato a la presidencia que postuló el Puro Centro Democrático para el 2014 (no recuerdo su nombre) es lo mismo que abrazar a un cadáver, tan cerca pero a la vez tan lejos, aun entre los brazos está demasiado vacío y ausente, no es una propuesta lo suficientemente atractiva. No es nadie.
El Conde genera cierta simpatía, hace reír. No es deseable que se le clave una estaca en el centro del pecho, es decir, en donde realmente está ubicado el corazón. Colombia no necesita comulgar con más violencia. Simplemente resta esperar con paciencia a que alguien ponga un rosa encima de su sarcófago para que por fin pueda descansar su alma, como ocurre en la novela. Como dijo Herbert Spencer; nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
miércoles, 30 de octubre de 2013
¡A su salud!
El presidente y el senado en Colombia son como los payasos, o hacen gracia o dan miedo. Sorprende que la reforma a la salud impuesta por el gobierno haya sido diseñada por personas con plena capacidad de obrar, está tan mal asesorada y es tan mediocre que pone en entre dicho el sistema educativo, democrático, social y moral en Colombia. Personas como estas son incapaces de hallar respuestas y soluciones porque equivocan las preguntas, definitivamente este gobierno perdió la chaveta.
Usted que está leyendo reflexione acerca de lo que dejaría de hacer sin salud; no podría percibir el olor de las vainas de vainilla, ni salir a montar en bici con sus amigos, por ejemplo. O tal vez se privaría de leer a Vargas Llosa. Peor aún, sin salud le sería muy difícil poder comer arepas al desayuno. De eso se trata, de disfrutar de su propia humanidad.
La reforma debería considerar que la vida es sagrada y contemplar el concepto de salud como todo un sistema dinámico y como un derecho vital de los seres humanos, de los colombianos. Es preciso llegar al núcleo del problema y no quedarse vagabundeando en simples retículos endoplasmáticos. En lugar de eso esta supuesta reforma lo único que hace es maquillar, disfrazar y rebautizar lo que existe actualmente en Colombia en materia de salud, que ha demostrado, de manera suficiente, ser un fracaso.
La vida es bonita en demasía, piense en el amor, en poder cantar una canción cerrando los ojos y abriendo el corazón, en abrazar a sus hijos, en tener la oportunidad de ver la luna llena en alguna noche nostálgica, en esa persona de la cual espera ansiosamente un mensaje o una llamada. Eso es vida, eso es salud, eso es lo que debe defenderse.
Pero se antepone la economía de unos pocos a la atención digna de todos en el país. No sorprende que vaya a ser aprobada dicha reforma, ya son famosas las tales primas de ocho millones otorgadas en tiempo record al honorable Congreso de la República justo antes de comenzar un año decisivo en términos políticos, esos son los padres de la patria. Y claro, se formó el respectivo zaperoco: una nueva manifestación que deberá afrontar el improvisado gobierno Santos.
La ansiedad superó los niveles permitidos, los colombianos reclaman y merecen ser acariciados y no pringados. Las caricias tienen una particularidad: no obedecen a las leyes de la física, es decir, entre más suaves son, más intensas se sienten. Haga el ejercicio de recordar, en este preciso momento, alguna caricia que lo o la haya hecho delirar. Recuerde ahora algún concierto de besos que algún o alguna artista le haya regalado. Eso es vida, eso es salud.
Esta protesta no tiene un nombre único, tampoco líderes a quienes seguir. No contempla ideologías políticas hijas del siglo veinte y mucho menos respalda a un color en particular. Esta protesta busca proteger la calidad de vida y la vida misma de los colombianos.
Es frustrante que por más que se les diga y se les explique que es indeseable legislar en favor de las minorías y en contra de los intereses y los deseos de la sociedad, ellos siguen dele que dele. Resulta necesario sumar voluntades y restar caprichos para evitar frenar la circulación de la cultura y así lograr anteponer el bienestar de la inmensa mayoría de una manera pacífica, estoica y contundente. Es posible.
Cuando existe la pasión el riesgo se ve de otra manera. Riesgo de reclamar, riesgo de estudiar, riesgo de crecer, riesgo de vivir... Dicen que Colombia es pasión, pero además de eso es un país con resiliencia heroica y oficio. Los colombianos tienen la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, sin embargo, Colombia merece ser realmente feliz y merece tener todo un sistema de salud que respalde y sustente esa felicidad en lugar de un futuro cegado por la incertidumbre de poder vivir o no el siguiente día.
Lo único que tiene de bueno el panorama tan negro que nos están imponiendo es que éste color combina con todo. Y aunque ya sabemos que la moda dista mucho de la salud o la política, nuestros gobernantes siguen desfilando con todo su arsenal maquillado, con sus sonrisas postizas y de muchos colores, con sus bolsillos llenos y con sus inteligencias huecas.
En Colombia hay personas que aprenden a sufrir antes de aprender a hablar, como incapaces de encontrar una identidad, como sin memoria, como sin pasiones, como sin ser dueños de un porvenir. La realidad para la mayoría de los humanos en el país suele ser mísera. La majestuosidad que algunos colombianos afortunados pueden sentir y disfrutar debería ser para todos los compatriotas.
Valoren inmensamente a los suyos, sean responsables con la madre tierra, multipliquen el amor y defiendan la vida ante todo. Esa es una reforma a la salud que se propone desde este humilde blog escrito por un colombiano que le duelen las injusticias en su país, no se necesita mucho presupuesto.
Usted que está leyendo reflexione acerca de lo que dejaría de hacer sin salud; no podría percibir el olor de las vainas de vainilla, ni salir a montar en bici con sus amigos, por ejemplo. O tal vez se privaría de leer a Vargas Llosa. Peor aún, sin salud le sería muy difícil poder comer arepas al desayuno. De eso se trata, de disfrutar de su propia humanidad.
La reforma debería considerar que la vida es sagrada y contemplar el concepto de salud como todo un sistema dinámico y como un derecho vital de los seres humanos, de los colombianos. Es preciso llegar al núcleo del problema y no quedarse vagabundeando en simples retículos endoplasmáticos. En lugar de eso esta supuesta reforma lo único que hace es maquillar, disfrazar y rebautizar lo que existe actualmente en Colombia en materia de salud, que ha demostrado, de manera suficiente, ser un fracaso.
La vida es bonita en demasía, piense en el amor, en poder cantar una canción cerrando los ojos y abriendo el corazón, en abrazar a sus hijos, en tener la oportunidad de ver la luna llena en alguna noche nostálgica, en esa persona de la cual espera ansiosamente un mensaje o una llamada. Eso es vida, eso es salud, eso es lo que debe defenderse.
Pero se antepone la economía de unos pocos a la atención digna de todos en el país. No sorprende que vaya a ser aprobada dicha reforma, ya son famosas las tales primas de ocho millones otorgadas en tiempo record al honorable Congreso de la República justo antes de comenzar un año decisivo en términos políticos, esos son los padres de la patria. Y claro, se formó el respectivo zaperoco: una nueva manifestación que deberá afrontar el improvisado gobierno Santos.
La ansiedad superó los niveles permitidos, los colombianos reclaman y merecen ser acariciados y no pringados. Las caricias tienen una particularidad: no obedecen a las leyes de la física, es decir, entre más suaves son, más intensas se sienten. Haga el ejercicio de recordar, en este preciso momento, alguna caricia que lo o la haya hecho delirar. Recuerde ahora algún concierto de besos que algún o alguna artista le haya regalado. Eso es vida, eso es salud.
Esta protesta no tiene un nombre único, tampoco líderes a quienes seguir. No contempla ideologías políticas hijas del siglo veinte y mucho menos respalda a un color en particular. Esta protesta busca proteger la calidad de vida y la vida misma de los colombianos.
Es frustrante que por más que se les diga y se les explique que es indeseable legislar en favor de las minorías y en contra de los intereses y los deseos de la sociedad, ellos siguen dele que dele. Resulta necesario sumar voluntades y restar caprichos para evitar frenar la circulación de la cultura y así lograr anteponer el bienestar de la inmensa mayoría de una manera pacífica, estoica y contundente. Es posible.
Cuando existe la pasión el riesgo se ve de otra manera. Riesgo de reclamar, riesgo de estudiar, riesgo de crecer, riesgo de vivir... Dicen que Colombia es pasión, pero además de eso es un país con resiliencia heroica y oficio. Los colombianos tienen la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, sin embargo, Colombia merece ser realmente feliz y merece tener todo un sistema de salud que respalde y sustente esa felicidad en lugar de un futuro cegado por la incertidumbre de poder vivir o no el siguiente día.
Lo único que tiene de bueno el panorama tan negro que nos están imponiendo es que éste color combina con todo. Y aunque ya sabemos que la moda dista mucho de la salud o la política, nuestros gobernantes siguen desfilando con todo su arsenal maquillado, con sus sonrisas postizas y de muchos colores, con sus bolsillos llenos y con sus inteligencias huecas.
En Colombia hay personas que aprenden a sufrir antes de aprender a hablar, como incapaces de encontrar una identidad, como sin memoria, como sin pasiones, como sin ser dueños de un porvenir. La realidad para la mayoría de los humanos en el país suele ser mísera. La majestuosidad que algunos colombianos afortunados pueden sentir y disfrutar debería ser para todos los compatriotas.
Valoren inmensamente a los suyos, sean responsables con la madre tierra, multipliquen el amor y defiendan la vida ante todo. Esa es una reforma a la salud que se propone desde este humilde blog escrito por un colombiano que le duelen las injusticias en su país, no se necesita mucho presupuesto.
domingo, 20 de octubre de 2013
En caso de perder la memoria
Como Colombia es un país que sufre de amnesia resultan necesarios algunos recordatorios:
El tal paro nacional agrario si sirvió. Entre otras, nos confirmó el cinismo de los gobernantes en Colombia. El excelentísimo redentor, Álvaro Uribe, por ejemplo, salió a apoyar a los campesinos con su particular nobleza y patriotismo. Dignísimo mesías; hasta el más recalcitrante (término poco demócrata utilizado en demasía por nuestros “grandes demócratas”) de los uribistas sabe que usted fue uno de los protagonistas de las chambonadas del TLC y que usted abusó por debajo de la ruana de nuestros campesinos con cualquier tipo de fechorías indecibles e hizo porquerías con el agro colombiano.
Muy popular fue la payasada de Agro Ingreso Seguro pero pocos saben las veces en las que su gobierno privilegiaba el gasto público en favor de su patrimonio familiar expuestas y sustentadas por el profesor Kalmanovitz en días recientes. Sea como sea, esto a los colombianos se les olvida por que como “ahora se puede ir por tierra a Girardot, Armenia o Montería” todo es justificable. Señor Uribe, sus ansias y obsesión de poder me producen terror. ¿Cómo se les dice a quienes generan terror en los demás?
Mucho me temo que Uribe, además de su megalomanía, sufre de todo tipo de corrupción, incluso de corrupción social, su enfermedad lo lleva hasta auto proclamarse como el evangelizador de lo que está bien o mal dentro de la sociedad colombiana. Seguro que Narciso se sentiría orgulloso de este pupilo. La sociedad tiene una moral propia y quizá debería enseñarle algo de decencia a los gobernantes y quizá los gobiernos deban adaptarse a ella. Así Colombia sería un país menos belicoso y más justo.
Juan Manuel Santos es un poco más inocente y chistoso. Salió a los medios de comunicación a desprestigiar el paro al mejor estilo de un gobierno desafiante que no es digno de su pueblo campesino y a los pocos días le toco recular y salir a decir, con una sonrisa de muñeco de cera, que las protestas de los campesinos eran justificadas y que el gobierno los apoyaba con total ímpetu.
¡Con tanto apoyo el campesinado colombiano está hecho! Pero la verdad es que el tal apoyo no ha llegado o por lo menos no se ve, es rácano. Les conceden en teoría lo que en la práctica les negarán. Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.
Con tanto abuso recibido, sorprende que el campesinado colombiano no haya salido a protestar desde mucho tiempo atrás. No se sabe si fue por humildad, por ignorancia, por falta de información y apoyo o por miedo a la represión. Tristemente, muchos colombianos ya se sienten culpables cuando quieren hacer lo correcto, que amargo trauma el que le están dejando al pueblo de Colombia sus gobernantes. Infortunadamente los colombianos suelen seguir más a sus instintos de conservación que a sus sueños.
Uribe decía, con su característico tono demagogo, que la protesta en Colombia era libre y hasta deseada, pero en la práctica se vio que si los reclamos legítimos los hacían los labriegos o los pequeños empresarios agrícolas colombianos (que sostienen a más de 9 millones de personas), estos automáticamente se convertían en “subversivos” y les pisoteaban su valía como personas y la legitimidad de sus demandas. Esa es su doctrina, la vergüenza de no decir ni una mísera palabra proactiva o con tintes de inteligencia, su mezquindad siempre le gana.
Tampoco olvidemos que el presidente actual de Colombia y la Policía Nacional han ofrecido recompensas y han publicado, con toda la razón, unas imágenes de algunos vándalos que empañaron el paro con actos violentos. Es deber del gobierno el realizar todos los esfuerzos para neutralizar a estos desubicados. Pero, de igual manera, surgen dos interrogantes:
1. El hecho de que algunos desadaptados sean incapaces de controlarse cuando se les sube la sangre al cerebro es muy triste, pero ¿era motivo suficiente para desestimar el paro?
2. ¿Cuándo van a publicar las imágenes y a ofrecer las recompensas por información que lleve a la captura de algunos delincuentes y abusivos con uniforme del ESMAD? Esa lista tiene casi dos meses de retraso.
Tal vez el recordatorio más importante es que Colombia es un país en donde las personas bailan y cantan todo el tiempo, sin motivo aparente, esa bonita energía no debe perderse, es lo que nos mantiene vivos, lo que nos ayuda a limpiarnos el polvo y salir a guerrear el día. Los colombianos mismos somos nuestro mejor baluarte, debemos cuidarnos y respaldarnos en todo sentido. Sobre todo respaldar a los campesinos, a los verdaderos héroes nacionales, gracias a ellos Colombia es un país en donde resulta casi imposible morirse de hambre. A Colombia le urge que llegue la hora de sembrar concordia en sus campos. ¡Que viva el campesinado colombiano carajo!
La historia debe recordarse para no repetirse y ésta se escribe de a poco, el futuro es tan inesperado que jamás se sabe cuándo cambiará de lado la moneda. Hay que seguir firme con pasión y principios, con objetivos contundentes. Hay que prepararse lo mejor posible para cuando a cada uno de nosotros le llegue la oportunidad de aportar desde nuestro oficio o intelecto. Y llegará…
El tal paro nacional agrario si sirvió. Entre otras, nos confirmó el cinismo de los gobernantes en Colombia. El excelentísimo redentor, Álvaro Uribe, por ejemplo, salió a apoyar a los campesinos con su particular nobleza y patriotismo. Dignísimo mesías; hasta el más recalcitrante (término poco demócrata utilizado en demasía por nuestros “grandes demócratas”) de los uribistas sabe que usted fue uno de los protagonistas de las chambonadas del TLC y que usted abusó por debajo de la ruana de nuestros campesinos con cualquier tipo de fechorías indecibles e hizo porquerías con el agro colombiano.
Muy popular fue la payasada de Agro Ingreso Seguro pero pocos saben las veces en las que su gobierno privilegiaba el gasto público en favor de su patrimonio familiar expuestas y sustentadas por el profesor Kalmanovitz en días recientes. Sea como sea, esto a los colombianos se les olvida por que como “ahora se puede ir por tierra a Girardot, Armenia o Montería” todo es justificable. Señor Uribe, sus ansias y obsesión de poder me producen terror. ¿Cómo se les dice a quienes generan terror en los demás?
Mucho me temo que Uribe, además de su megalomanía, sufre de todo tipo de corrupción, incluso de corrupción social, su enfermedad lo lleva hasta auto proclamarse como el evangelizador de lo que está bien o mal dentro de la sociedad colombiana. Seguro que Narciso se sentiría orgulloso de este pupilo. La sociedad tiene una moral propia y quizá debería enseñarle algo de decencia a los gobernantes y quizá los gobiernos deban adaptarse a ella. Así Colombia sería un país menos belicoso y más justo.
Juan Manuel Santos es un poco más inocente y chistoso. Salió a los medios de comunicación a desprestigiar el paro al mejor estilo de un gobierno desafiante que no es digno de su pueblo campesino y a los pocos días le toco recular y salir a decir, con una sonrisa de muñeco de cera, que las protestas de los campesinos eran justificadas y que el gobierno los apoyaba con total ímpetu.
¡Con tanto apoyo el campesinado colombiano está hecho! Pero la verdad es que el tal apoyo no ha llegado o por lo menos no se ve, es rácano. Les conceden en teoría lo que en la práctica les negarán. Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.
Con tanto abuso recibido, sorprende que el campesinado colombiano no haya salido a protestar desde mucho tiempo atrás. No se sabe si fue por humildad, por ignorancia, por falta de información y apoyo o por miedo a la represión. Tristemente, muchos colombianos ya se sienten culpables cuando quieren hacer lo correcto, que amargo trauma el que le están dejando al pueblo de Colombia sus gobernantes. Infortunadamente los colombianos suelen seguir más a sus instintos de conservación que a sus sueños.
Uribe decía, con su característico tono demagogo, que la protesta en Colombia era libre y hasta deseada, pero en la práctica se vio que si los reclamos legítimos los hacían los labriegos o los pequeños empresarios agrícolas colombianos (que sostienen a más de 9 millones de personas), estos automáticamente se convertían en “subversivos” y les pisoteaban su valía como personas y la legitimidad de sus demandas. Esa es su doctrina, la vergüenza de no decir ni una mísera palabra proactiva o con tintes de inteligencia, su mezquindad siempre le gana.
Tampoco olvidemos que el presidente actual de Colombia y la Policía Nacional han ofrecido recompensas y han publicado, con toda la razón, unas imágenes de algunos vándalos que empañaron el paro con actos violentos. Es deber del gobierno el realizar todos los esfuerzos para neutralizar a estos desubicados. Pero, de igual manera, surgen dos interrogantes:
1. El hecho de que algunos desadaptados sean incapaces de controlarse cuando se les sube la sangre al cerebro es muy triste, pero ¿era motivo suficiente para desestimar el paro?
2. ¿Cuándo van a publicar las imágenes y a ofrecer las recompensas por información que lleve a la captura de algunos delincuentes y abusivos con uniforme del ESMAD? Esa lista tiene casi dos meses de retraso.
Tal vez el recordatorio más importante es que Colombia es un país en donde las personas bailan y cantan todo el tiempo, sin motivo aparente, esa bonita energía no debe perderse, es lo que nos mantiene vivos, lo que nos ayuda a limpiarnos el polvo y salir a guerrear el día. Los colombianos mismos somos nuestro mejor baluarte, debemos cuidarnos y respaldarnos en todo sentido. Sobre todo respaldar a los campesinos, a los verdaderos héroes nacionales, gracias a ellos Colombia es un país en donde resulta casi imposible morirse de hambre. A Colombia le urge que llegue la hora de sembrar concordia en sus campos. ¡Que viva el campesinado colombiano carajo!
La historia debe recordarse para no repetirse y ésta se escribe de a poco, el futuro es tan inesperado que jamás se sabe cuándo cambiará de lado la moneda. Hay que seguir firme con pasión y principios, con objetivos contundentes. Hay que prepararse lo mejor posible para cuando a cada uno de nosotros le llegue la oportunidad de aportar desde nuestro oficio o intelecto. Y llegará…
sábado, 17 de agosto de 2013
Letreros
Campoalegre es un municipio arrocero ubicado en el Huila. Es la capital arrocera del departamento. El impacto ambiental, alimentario y cultural que genera su desarrollo y progreso en Colombia es invaluable. Entiéndase “desarrollo y progreso” como la preservación de los recursos naturales, el trabajo digno, la consolidación de los oficios y la armonía entre seres humanos y entre todos los seres vivos en general. A diferencia de lo que muchos piensan y de lo que se difunde en muchos letreros, desarrollo y progreso no es cemento, ni armas, ni trasnacionales y mucho menos la erradicación del campesinado.
El Documental 9.70, que circula en la internet por estos días, hace una denuncia escandalosa, una denuncia que tristemente no ha tenido la difusión ni el impacto que merece: Estados Unidos puso como condición para firmar el Tratado de Libre Comercio la aprobación de una ley que impone el uso obligatorio de semillas certificadas a nuestros campesinos para realizar sus siembras. Ya sabemos la manera de proceder de los Estados Unidos a través de la historia, no sorprende, lo escandaloso es que Colombia aceptara esa imposición y que el Instituto Colombiano Agropecuario proclamara la Resolución 9.70 condenando a los campesinos que realicen prácticas de siembra ancestral y de paso obligando a destruir todas las toneladas de comida que no se adecúen a ésta ley por ser “comida pirata”.
Sí, ¡Comida pirata! ¿Qué genio se habrá inventado ese letrero? En plena crisis económica y social alrededor del globo. En el mismo instante en el que un tractor destruye sacos de arroz en Colombia, mueren niños de hambre en Mozambique. En el mismo instante en el que es judicializado un campesino por sembrar arroz, un congresista asalta las arcas del pueblo colombiano y recibe prebendas para aprobar una ley.
El Presidente Santos tuvo el descaro de dirigirse al país soltando otro letrero, capaz de confabular la risa y el llanto, cuando defendía el TLC con los Estados Unidos: “la rapidez con la que se aprobaron esas leyes no tiene antecedentes”. ¿Es demócrata aprobar leyes con tanta rapidez? ¿Es honesto? ¿Hace parte de sus “prácticas de buen gobierno”? ¿La rama Legislativa en Colombia realmente le pertenece a los colombianos? Duelen mucho las respuestas…
El 7 de agosto del año 2010, Juan Manuel Santos juró solemnemente como presidente de Colombia y dio un discurso, ante todos los colombianos y ante centenares de jefes de estado y líderes de opinión, en el cual se destacan las siguientes frases:
- “Nuestro país es una maravillosa combinación de culturas, de razas, de talentos, de riquezas naturales, que nos hace únicos en el planeta”.
- “Tierra, agua, naturaleza y buen gobierno, esos símbolos preciados, harán parte integral de la administración que hoy comenzamos”.
- “Llegó la hora de que los bienes naturales que nos fueron otorgados con tanta abundancia y que los colombianos hemos multiplicado con ingenio y sabiduría, no sean el privilegio de unos pocos sino que estén al alcance de muchas manos”.
- “Vamos a defender al campesino colombiano, vamos a convertirlo en empresario, a apoyarlo con tecnología y créditos, para hacer de cada campesino un próspero Juan Valdez”.
- "Porque ese campesino es la persona capaz de alimentar a Colombia y de ayudar a sustentar a un mundo ávido de alimentos. Colombia puede ser una despensa productiva para el planeta y trabajaremos con empeño para que así sea".
¿Qué pasó presidente? ¿Sólo eran palabrejas de relleno? El letrero de “Prosperidad para todos” con el que le gusta tanto dejarse ver es sólo eso, un letrero. Bueno, tomando en cuenta que Álvaro Uribe dijo en el año 2002 que iba a gobernar sin ansias de poder y sin dar lugar a la corrupción, cualquier cosa puede pasar.
Barak Obama fue galardonado con el premio Nobel de paz en el año 2009, éste premio se otorga "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz", según el testamento del propio Nobel.
Sí, el presidente de los Estados Unidos, el mismo país que invade a otros países y derrama una cantidad incalculable de litros de sangre humana a cambio de petróleo.
Sí, el Premio Nobel de Paz, el mismo que se le ha otorgado en varias oportunidades al Comité Internacional de la Cruz Roja y a personajes como Nelson Mandela por su lucha en favor de la equidad entre las razas en Sudáfrica y a Rigoberta Menchú por su trabajo en pro de la justicia social y de la reconciliación etno-cultural en Guatemala.
Señor Premio Nobel de Paz 2009: Según las Naciones Unidas, alrededor de 24.000 personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre y su país pone como condición ineludible para abrir mercados el destruir comida, que vergüenza.
No les duelen todas esas personas que viven en el infortunio en Colombia, que sobreviven en la miseria o mueren de hambre a lo largo y ancho del planeta, ¡destruyendo comida! ¿Quiénes son los delincuentes?
Mientras Mariana Pajón se corona campeona del mundo en la contra reloj de BMX en Nueva Zelanda y Caterine Ibargüen gana la medalla de oro en el Mundial de Atletismo en Rusia, otorgándonos una inmensa grandeza llena de sueños y de lágrimas de alegría, otros personajes de las tres ramas del poder en Colombia día a día se convierten en vergüenza patria mientras aparecen en los medios de comunicación con su característico cinismo.
Por cierto, cuando Mariana Pajón nació, Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe tenían 40 años, hoy en día Mariana les da cátedra de decencia, patriotismo y honestidad sin necesidad de hacer proselitismo de patria en todos los medios de comunicación. Sólo con su manera de actuar, con su inocencia, con su naturalidad. Cuando nuestra diosa de ébano nació, Barack Obama ni siquiera sabía que existía un país mágico como Colombia, Caterine si es una digna representante de la raza negra, le basta con sonreír para contagiar de felicidad más corazones que el presidente de los Estados Unidos.
Ellas, con su humildad y decencia, me recuerdan el enorme privilegio de ser colombiano pues son coherentes al hablar y al proceder. Colombia es un país guerrero, de personas muy guerreras, ese es su mayor patrimonio. Se debería apoyar lo nuestro, darle prioridad a lo nuestro, eso es elemental.
¿Cómo es posible que a las personas que intentan defender el patrimonio colombiano y enfrentarse a la impunidad les caigan encima? Es muy gallarda la labor de Victoria Solano, directora del Documental 9.70. No sorprende que ya algunos la quieran intimidar de manera amenazante pero anónima, es tan fácil y tan carente de inteligencia realizar este tipo de actos que se corresponden con las acciones taradas de nuestros honorables gobernantes. ¡Templanza Victoria!
Sembrar semillas certificadas significa utilizar semillas que pertenezcan a las grandes multinacionales, en su gran mayoría estadounidenses. Significa obedecer las normas y atenerse a las condiciones de los dictadores alimentarios. Significa sembrar semillas genéticamente modificadas. Significa, literalmente, que los gringos nos quieren meter a la boca el arroz nuestro de cada día.
El método de siembra de arroz en Colombia que se ha venido realizando con el paso de la historia respeta la naturaleza. Sembrando semillas libres de químicos, evadiendo los insumos tóxicos y transgénicos, conservando el equilibrio de la biodiversidad y reduciendo el impacto ambiental al mínimo. La utilización de los mejores productos de las cosechas como semillas (semillas nativas), que se ha llevado a cabo de manera ancestral por los arroceros en Colombia, es la mejor manera de realizar procesos de siembra sostenibles. Ese es el delito de nuestros campesinos.
En el preciso momento en el que decidieron quitarles su soberanía alimentaria y laboral, su tradición ancestral, su cultura y su patrimonio genético, les pisotearon su valía como campesinos y como personas.
En la página web del ICA, se puede encontrar este artículo que exponen como su objetivo principal: “El Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, tiene por objeto contribuir al desarrollo sostenido del sector agropecuario, pesquero y acuícola, mediante la prevención, vigilancia y control de los riesgos sanitarios, biológicos y químicos para las especies animales y vegetales, la investigación aplicada y la administración, investigación y ordenamiento de los recursos pesqueros y acuícolas, con el fin de proteger la salud de las personas, los animales y las plantas y asegurar las condiciones del comercio”.
Somos expertos en hacer letreros pero no somos capaces ni tenemos la gallardía de ser coherentes con ellos.
El gobierno no gobierna (lo gobiernan desde afuera), las instituciones no actúan coherentemente con su razón de ser, la cultura es evitada y el pueblo colombiano sigue siendo relegado y humillado. ¡Prosperidad para todos! Tiene más recordación y acogida un letrero que la realidad nacional, que el trabajo y la calidad de miles de inteligencias colombianas. Seguimos siendo La Patria Boba.
El Documental 9.70, que circula en la internet por estos días, hace una denuncia escandalosa, una denuncia que tristemente no ha tenido la difusión ni el impacto que merece: Estados Unidos puso como condición para firmar el Tratado de Libre Comercio la aprobación de una ley que impone el uso obligatorio de semillas certificadas a nuestros campesinos para realizar sus siembras. Ya sabemos la manera de proceder de los Estados Unidos a través de la historia, no sorprende, lo escandaloso es que Colombia aceptara esa imposición y que el Instituto Colombiano Agropecuario proclamara la Resolución 9.70 condenando a los campesinos que realicen prácticas de siembra ancestral y de paso obligando a destruir todas las toneladas de comida que no se adecúen a ésta ley por ser “comida pirata”.
Sí, ¡Comida pirata! ¿Qué genio se habrá inventado ese letrero? En plena crisis económica y social alrededor del globo. En el mismo instante en el que un tractor destruye sacos de arroz en Colombia, mueren niños de hambre en Mozambique. En el mismo instante en el que es judicializado un campesino por sembrar arroz, un congresista asalta las arcas del pueblo colombiano y recibe prebendas para aprobar una ley.
El Presidente Santos tuvo el descaro de dirigirse al país soltando otro letrero, capaz de confabular la risa y el llanto, cuando defendía el TLC con los Estados Unidos: “la rapidez con la que se aprobaron esas leyes no tiene antecedentes”. ¿Es demócrata aprobar leyes con tanta rapidez? ¿Es honesto? ¿Hace parte de sus “prácticas de buen gobierno”? ¿La rama Legislativa en Colombia realmente le pertenece a los colombianos? Duelen mucho las respuestas…
El 7 de agosto del año 2010, Juan Manuel Santos juró solemnemente como presidente de Colombia y dio un discurso, ante todos los colombianos y ante centenares de jefes de estado y líderes de opinión, en el cual se destacan las siguientes frases:
- “Nuestro país es una maravillosa combinación de culturas, de razas, de talentos, de riquezas naturales, que nos hace únicos en el planeta”.
- “Tierra, agua, naturaleza y buen gobierno, esos símbolos preciados, harán parte integral de la administración que hoy comenzamos”.
- “Llegó la hora de que los bienes naturales que nos fueron otorgados con tanta abundancia y que los colombianos hemos multiplicado con ingenio y sabiduría, no sean el privilegio de unos pocos sino que estén al alcance de muchas manos”.
- “Vamos a defender al campesino colombiano, vamos a convertirlo en empresario, a apoyarlo con tecnología y créditos, para hacer de cada campesino un próspero Juan Valdez”.
- "Porque ese campesino es la persona capaz de alimentar a Colombia y de ayudar a sustentar a un mundo ávido de alimentos. Colombia puede ser una despensa productiva para el planeta y trabajaremos con empeño para que así sea".
¿Qué pasó presidente? ¿Sólo eran palabrejas de relleno? El letrero de “Prosperidad para todos” con el que le gusta tanto dejarse ver es sólo eso, un letrero. Bueno, tomando en cuenta que Álvaro Uribe dijo en el año 2002 que iba a gobernar sin ansias de poder y sin dar lugar a la corrupción, cualquier cosa puede pasar.
Barak Obama fue galardonado con el premio Nobel de paz en el año 2009, éste premio se otorga "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz", según el testamento del propio Nobel.
Sí, el presidente de los Estados Unidos, el mismo país que invade a otros países y derrama una cantidad incalculable de litros de sangre humana a cambio de petróleo.
Sí, el Premio Nobel de Paz, el mismo que se le ha otorgado en varias oportunidades al Comité Internacional de la Cruz Roja y a personajes como Nelson Mandela por su lucha en favor de la equidad entre las razas en Sudáfrica y a Rigoberta Menchú por su trabajo en pro de la justicia social y de la reconciliación etno-cultural en Guatemala.
Señor Premio Nobel de Paz 2009: Según las Naciones Unidas, alrededor de 24.000 personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre y su país pone como condición ineludible para abrir mercados el destruir comida, que vergüenza.
No les duelen todas esas personas que viven en el infortunio en Colombia, que sobreviven en la miseria o mueren de hambre a lo largo y ancho del planeta, ¡destruyendo comida! ¿Quiénes son los delincuentes?
Mientras Mariana Pajón se corona campeona del mundo en la contra reloj de BMX en Nueva Zelanda y Caterine Ibargüen gana la medalla de oro en el Mundial de Atletismo en Rusia, otorgándonos una inmensa grandeza llena de sueños y de lágrimas de alegría, otros personajes de las tres ramas del poder en Colombia día a día se convierten en vergüenza patria mientras aparecen en los medios de comunicación con su característico cinismo.
Por cierto, cuando Mariana Pajón nació, Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe tenían 40 años, hoy en día Mariana les da cátedra de decencia, patriotismo y honestidad sin necesidad de hacer proselitismo de patria en todos los medios de comunicación. Sólo con su manera de actuar, con su inocencia, con su naturalidad. Cuando nuestra diosa de ébano nació, Barack Obama ni siquiera sabía que existía un país mágico como Colombia, Caterine si es una digna representante de la raza negra, le basta con sonreír para contagiar de felicidad más corazones que el presidente de los Estados Unidos.
Ellas, con su humildad y decencia, me recuerdan el enorme privilegio de ser colombiano pues son coherentes al hablar y al proceder. Colombia es un país guerrero, de personas muy guerreras, ese es su mayor patrimonio. Se debería apoyar lo nuestro, darle prioridad a lo nuestro, eso es elemental.
¿Cómo es posible que a las personas que intentan defender el patrimonio colombiano y enfrentarse a la impunidad les caigan encima? Es muy gallarda la labor de Victoria Solano, directora del Documental 9.70. No sorprende que ya algunos la quieran intimidar de manera amenazante pero anónima, es tan fácil y tan carente de inteligencia realizar este tipo de actos que se corresponden con las acciones taradas de nuestros honorables gobernantes. ¡Templanza Victoria!
Sembrar semillas certificadas significa utilizar semillas que pertenezcan a las grandes multinacionales, en su gran mayoría estadounidenses. Significa obedecer las normas y atenerse a las condiciones de los dictadores alimentarios. Significa sembrar semillas genéticamente modificadas. Significa, literalmente, que los gringos nos quieren meter a la boca el arroz nuestro de cada día.
El método de siembra de arroz en Colombia que se ha venido realizando con el paso de la historia respeta la naturaleza. Sembrando semillas libres de químicos, evadiendo los insumos tóxicos y transgénicos, conservando el equilibrio de la biodiversidad y reduciendo el impacto ambiental al mínimo. La utilización de los mejores productos de las cosechas como semillas (semillas nativas), que se ha llevado a cabo de manera ancestral por los arroceros en Colombia, es la mejor manera de realizar procesos de siembra sostenibles. Ese es el delito de nuestros campesinos.
En el preciso momento en el que decidieron quitarles su soberanía alimentaria y laboral, su tradición ancestral, su cultura y su patrimonio genético, les pisotearon su valía como campesinos y como personas.
En la página web del ICA, se puede encontrar este artículo que exponen como su objetivo principal: “El Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, tiene por objeto contribuir al desarrollo sostenido del sector agropecuario, pesquero y acuícola, mediante la prevención, vigilancia y control de los riesgos sanitarios, biológicos y químicos para las especies animales y vegetales, la investigación aplicada y la administración, investigación y ordenamiento de los recursos pesqueros y acuícolas, con el fin de proteger la salud de las personas, los animales y las plantas y asegurar las condiciones del comercio”.
Somos expertos en hacer letreros pero no somos capaces ni tenemos la gallardía de ser coherentes con ellos.
El gobierno no gobierna (lo gobiernan desde afuera), las instituciones no actúan coherentemente con su razón de ser, la cultura es evitada y el pueblo colombiano sigue siendo relegado y humillado. ¡Prosperidad para todos! Tiene más recordación y acogida un letrero que la realidad nacional, que el trabajo y la calidad de miles de inteligencias colombianas. Seguimos siendo La Patria Boba.
lunes, 22 de octubre de 2012
Clínica de locos
Cuando un médico sugiere
algo, una alternativa, los seres queridos se lo toman como una orden
inexpugnable.
- Su obsesión puede ser capaz de llevarlo hasta la locura.
Argumentaba con ese hálito de suficiencia y sabiduría, característico de los psiquiatras, que tanto me fastidiaba. Esa suficiencia siempre me ha dejado una amarga sensación en la boca, como el sabor del guaraná.
También su voz me generaba una gran molestia, era similar a la que produce una puerta que rechina. Me perdía en ese consultorio, mi cabeza comenzaba a soñar despierta, me iba. Mis momentos allí se dividen entre los que no recuerdo y los que no quiero recordar. Pero con esa voz y esa actitud me aterrizó: sugirió que me internaran durante cuatro días. Se entendió como una orden.
El televisor permanecía sintonizado en el canal Señal Colombia, no voy a caer en el cliché de decir que ese hecho enloquecía aun más a los internos, pero si es verdad que nadie estaba a gusto con las imágenes emitidas. Caí en una reflexión: Todas las personas a mi alrededor tenían muchas historias alucinantes para contar y estaban encerrados, aislados. En cambio, el televisor emite mensajes por todo el país, sin aparentes restricciones, con una calidad bastante deficiente. Ese lugar, que tiene como objetivo la razón, no escapa a las leyes de la injusticia que tanto me obsesionan, que observo en todas partes, que me llevaron ahí… Nada tenía sentido.
En protesta decidí narrar esa experiencia (obviamente no pensaba hacerlo) y contar algunas historias de personas interesantes, confío en que al menos entretengan más que Señal Colombia. Me aventuré entonces a establecer relaciones sociales durante toda mi estadía, yo mismo me sorprendí pues no suelo tomar la iniciativa de hablarle a desconocidos, me cuesta hacerlo. Sin embargo, adopté heroicamente un deber como comunicador. Me quedó claro que aunque vivimos en una cultura obsesionada con la cultura; la televisión, la internet y las redes sociales anulan en un elevado porcentaje la posibilidad de tener ideas propias.
No pretendo discriminar a los drogadictos (que abarcaban el 73% del personal interno) pero la verdad es que ellos me aburren bastante. Siempre están ansiosos por que les suministren Glucuronolactona y solo cuentan historias que (pienso) nunca sucedieron. Además, las alarmas de mi ego me impiden compartir mucho tiempo con personas que no me necesitan. Preferí hablar con personas cuyas locuras me resultaban más profundas, más entretenidas y más de esencia:
Me parecía muy simpática su obsesión por Brasil, le gustaba mezclar en sus frases palabras del portugués de una manera natural, siempre lo hacía, como si un sólo idioma no le alcanzara para manifestar sus predicciones o mas bien como si el castellano y el portugués fueran un solo idioma, quien sabe, en realidad no conozco sus motivos pero dentro de mi ignorancia opino que no le salía tan bien.
Me gustaba que en esa clínica a todos nos llamaban por nuestro nombre, sin apellidos, con propiedad. No me gustaba que si alguien repetía nombre le ponían un número por orden de llegada. Sara 2, Andrés 3, Vanessa 2 e incluso Felipe 4, entre otros, desfilaban por los pasillos.
Sara 2 llegó el mismo día que yo, cuando me atreví a preguntarle su apellido una enfermera me corrigió al instante, como si hubiera pronunciado algo execrable, sentía que estaba atacando los cimientos más sólidos de su sistema:
- ¡Acá se llama Sara 2!
Sara 2 ni siquiera es colombiana, es de Esparreguera, se enamoró de un bogotano y por ahí derecho del ajiaco. Se casó. Lastimosamente perdió a un hijo que aún estaba instalado en su vientre en un accidente con su moto cuando volvía deLa Calera.
¡Embarazada y corriendo en moto! Sus ojos le ardían de tanto lamentarse y su acento parecía contagiado de escorbuto. Su quebranto era evidente, la conciencia es un contrincante peligroso. Se apagó la vida de su hijo. Sin siquiera haberlos abierto se apagó el brillo de sus ojos. La muerte no es lo contrario de la vida sino el capítulo final de la misma, lo grave es que esta vida ni siquiera llegó a nacer. Nunca lo pudo superar. Ojalá procesar y guardar los cambios en ciertas historias fuera tan fácil y tan rápido como cuando guardamos los cambios en el computador.
Sólo eso fui capaz de averiguar pues Juan Fernando nos interrumpió:
- A enfermeira vai cair la bandeja de las gelatinas.
Todos volteamos a mirar esperando el suceso.
En la mitad de una vitrina permanecía empotrada una Biblia. Parecía ubicada estratégicamente para que fuera leída, aunque para ser justos nadie le hacía publicidad ni le colgaba carteles de “Acá está el camino hacia la salvación”, “Lea e ilumine su alma”, “No se condene” o algo así. El libro permanecía abierto enLa Epístola de Judas, no sé
con que porcentaje de arbitrariedad, la cinta vino tinto que separaba las hojas
estaba mordida con evidente desespero. Definitivamente algunos de estos
versículos, mezclados con las historias que había escuchado, me llevaron a
pensar que Dios aprueba, incluso patrocina, el resquebrajamiento de corazones. A
ratos sospecho que Dios permanece sincretizado con Lucifer.
A veces me siento tan mordisqueado como las cintas separadoras, cada tarascón me hace sentir que la vida es absurdamente cruel. Probablemente todo sería mucho más interesante y mucho menos doloroso si los días ocurrieran de una manera aleatoria, como en las listas de reproducción de música, nos encontraríamos frente a hechos inesperados. De hecho, ahorraríamos lágrimas y repetiríamos amor si pudiéramos elegir el día que queremos vivir, repetir nuestros días favoritos cuantas veces quisiéramos, adelantar los instantes, retroceder, poner pausa… La melodía de nuestra vida sería más armónica, la cantaríamos con pasión todo el tiempo.
- Su obsesión puede ser capaz de llevarlo hasta la locura.
Argumentaba con ese hálito de suficiencia y sabiduría, característico de los psiquiatras, que tanto me fastidiaba. Esa suficiencia siempre me ha dejado una amarga sensación en la boca, como el sabor del guaraná.
También su voz me generaba una gran molestia, era similar a la que produce una puerta que rechina. Me perdía en ese consultorio, mi cabeza comenzaba a soñar despierta, me iba. Mis momentos allí se dividen entre los que no recuerdo y los que no quiero recordar. Pero con esa voz y esa actitud me aterrizó: sugirió que me internaran durante cuatro días. Se entendió como una orden.
El ingreso no fue
peliculesco. Es decir, no entré gritando que no estaba loco ni solicitando
auxilio por que me tenían en contra de mi voluntad mientras dos tipos empacados
al vacío en trusas blancas me arrastraban hacia adentro envuelto en una camisa
de fuerza y con la mirada desesperada al ver que tenían que inyectarme un
sedante. Eso no pasó. Fue un proceso menos traumático.
Me era inevitable sentir una especie de humillación que lograba bajarme la sensación térmica del cuerpo. Pero resulta de alto valor la capacidad que tenemos las personas de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, capacidad que no acostumbro a utilizar. Pero esta vez, pesándome hasta mi sombra, adopté una loable fortaleza.
Los pocos cuadros eran tan anacrónicos, la decoración tan ausente y las paredes tan blancas que tentaban a consignar grafitis en ellas, nunca lo hice, aunque no fue por falta de cojones (cuando estás declarado loco te puedes tomar ciertas licencias haciéndote el desentendido y te perdonan con sospechosa facilidad) sino por falta de creatividad, nunca se me ocurrió nada que merezca la pena estar escrito ahí. Confieso que siempre quise hacerlo.
Me era inevitable sentir una especie de humillación que lograba bajarme la sensación térmica del cuerpo. Pero resulta de alto valor la capacidad que tenemos las personas de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, capacidad que no acostumbro a utilizar. Pero esta vez, pesándome hasta mi sombra, adopté una loable fortaleza.
Los pocos cuadros eran tan anacrónicos, la decoración tan ausente y las paredes tan blancas que tentaban a consignar grafitis en ellas, nunca lo hice, aunque no fue por falta de cojones (cuando estás declarado loco te puedes tomar ciertas licencias haciéndote el desentendido y te perdonan con sospechosa facilidad) sino por falta de creatividad, nunca se me ocurrió nada que merezca la pena estar escrito ahí. Confieso que siempre quise hacerlo.
El televisor permanecía sintonizado en el canal Señal Colombia, no voy a caer en el cliché de decir que ese hecho enloquecía aun más a los internos, pero si es verdad que nadie estaba a gusto con las imágenes emitidas. Caí en una reflexión: Todas las personas a mi alrededor tenían muchas historias alucinantes para contar y estaban encerrados, aislados. En cambio, el televisor emite mensajes por todo el país, sin aparentes restricciones, con una calidad bastante deficiente. Ese lugar, que tiene como objetivo la razón, no escapa a las leyes de la injusticia que tanto me obsesionan, que observo en todas partes, que me llevaron ahí… Nada tenía sentido.
En protesta decidí narrar esa experiencia (obviamente no pensaba hacerlo) y contar algunas historias de personas interesantes, confío en que al menos entretengan más que Señal Colombia. Me aventuré entonces a establecer relaciones sociales durante toda mi estadía, yo mismo me sorprendí pues no suelo tomar la iniciativa de hablarle a desconocidos, me cuesta hacerlo. Sin embargo, adopté heroicamente un deber como comunicador. Me quedó claro que aunque vivimos en una cultura obsesionada con la cultura; la televisión, la internet y las redes sociales anulan en un elevado porcentaje la posibilidad de tener ideas propias.
No pretendo discriminar a los drogadictos (que abarcaban el 73% del personal interno) pero la verdad es que ellos me aburren bastante. Siempre están ansiosos por que les suministren Glucuronolactona y solo cuentan historias que (pienso) nunca sucedieron. Además, las alarmas de mi ego me impiden compartir mucho tiempo con personas que no me necesitan. Preferí hablar con personas cuyas locuras me resultaban más profundas, más entretenidas y más de esencia:
Paula 2 era tímida hasta
para comer, las pocas veces que decidía hacerlo, más por supervivencia que por
gusto. Le era muy difícil comunicarse con los seres vivos que se cruzaban en su
camino, salvo por las matas del jardín de atrás a las que la descubrí bastantes
veces cantándoles, me dejaba obnubilado. No soy crítico musical, no puedo decir
si cantaba bien o mal, pero si me llamaba poderosamente la atención su pose de
felicidad cuando cantaba, en verdad se veía feliz, como la muñeca de los
Hermanos Grimm cuando sopla el erquencho.
Resultaba inevitable dirigir el foco hacia sus manos, tenían unas manchas amarillas muy intensas, como las salamandras. Contrastaban con sus ojos, eran tan negros, en ellos se alcanzaba a percibir claramente como se concentraban sus deseos y sus intenciones de querer explotar ante el mundo con todas las fantasías que se imaginaba y que hubiera entregado todo por tener la capacidad de comunicar. Su necesidad de sociedad nunca fue consumada, al menos en los pocos días en los que yo estuve ahí presente. Esa impotencia la estaba acabando. Siempre que me atrevía a saludarla me fulminaba con un gesto apóstrofe, de auto protección, sin embargo, estoy seguro de que yo le caía bien.
De una manera muy sencilla conocí a Juan Fernando. Era el típico personaje que le hablaba a todo el mundo, todos sabían de él. Había estado ahí durante varias semanas y creo que le gustaba, lo percibía bastante cómodo. Sin planearlo, di con alguien exactamente opuesto a Paula 2. No olvido lo primero que me dijo cuando se me acercó, estaba feliz:
- ¡La Selección Colombia va a clasificar a la copa do mundo de fuchibol en Brasil!
Es un personaje que está convencido de que tiene la facultad de predecir el futuro, siempre lanzaba frases con aires de gazmoño con respecto a lo que él presentía que iba a suceder. Eran frases muy puntuales, aforismos, realmente parecía seguro de lo que pronosticaba. Lo curioso es que todos le creíamos, habríamos nuestros oídos (aunque de una manera disimulada) a sus palabras que cada vez más ganaban juicio.
Resultaba inevitable dirigir el foco hacia sus manos, tenían unas manchas amarillas muy intensas, como las salamandras. Contrastaban con sus ojos, eran tan negros, en ellos se alcanzaba a percibir claramente como se concentraban sus deseos y sus intenciones de querer explotar ante el mundo con todas las fantasías que se imaginaba y que hubiera entregado todo por tener la capacidad de comunicar. Su necesidad de sociedad nunca fue consumada, al menos en los pocos días en los que yo estuve ahí presente. Esa impotencia la estaba acabando. Siempre que me atrevía a saludarla me fulminaba con un gesto apóstrofe, de auto protección, sin embargo, estoy seguro de que yo le caía bien.
De una manera muy sencilla conocí a Juan Fernando. Era el típico personaje que le hablaba a todo el mundo, todos sabían de él. Había estado ahí durante varias semanas y creo que le gustaba, lo percibía bastante cómodo. Sin planearlo, di con alguien exactamente opuesto a Paula 2. No olvido lo primero que me dijo cuando se me acercó, estaba feliz:
- ¡La Selección Colombia va a clasificar a la copa do mundo de fuchibol en Brasil!
Es un personaje que está convencido de que tiene la facultad de predecir el futuro, siempre lanzaba frases con aires de gazmoño con respecto a lo que él presentía que iba a suceder. Eran frases muy puntuales, aforismos, realmente parecía seguro de lo que pronosticaba. Lo curioso es que todos le creíamos, habríamos nuestros oídos (aunque de una manera disimulada) a sus palabras que cada vez más ganaban juicio.
Me parecía muy simpática su obsesión por Brasil, le gustaba mezclar en sus frases palabras del portugués de una manera natural, siempre lo hacía, como si un sólo idioma no le alcanzara para manifestar sus predicciones o mas bien como si el castellano y el portugués fueran un solo idioma, quien sabe, en realidad no conozco sus motivos pero dentro de mi ignorancia opino que no le salía tan bien.
Me gustaba que en esa clínica a todos nos llamaban por nuestro nombre, sin apellidos, con propiedad. No me gustaba que si alguien repetía nombre le ponían un número por orden de llegada. Sara 2, Andrés 3, Vanessa 2 e incluso Felipe 4, entre otros, desfilaban por los pasillos.
Sara 2 llegó el mismo día que yo, cuando me atreví a preguntarle su apellido una enfermera me corrigió al instante, como si hubiera pronunciado algo execrable, sentía que estaba atacando los cimientos más sólidos de su sistema:
- ¡Acá se llama Sara 2!
En ese lugar, cuando
atacas eres un orate y cuando acatas estás cuerdo, tu condición mental se
limita a una cuestión de “enroque gramatical”. Con atacar me refiero a tener
pensamientos distintos, la verdad es que lo que ellos buscan son identidades
líquidas que adopten la morfología del recipiente que las contenga.
Sara 2 ni siquiera es colombiana, es de Esparreguera, se enamoró de un bogotano y por ahí derecho del ajiaco. Se casó. Lastimosamente perdió a un hijo que aún estaba instalado en su vientre en un accidente con su moto cuando volvía de
¡Embarazada y corriendo en moto! Sus ojos le ardían de tanto lamentarse y su acento parecía contagiado de escorbuto. Su quebranto era evidente, la conciencia es un contrincante peligroso. Se apagó la vida de su hijo. Sin siquiera haberlos abierto se apagó el brillo de sus ojos. La muerte no es lo contrario de la vida sino el capítulo final de la misma, lo grave es que esta vida ni siquiera llegó a nacer. Nunca lo pudo superar. Ojalá procesar y guardar los cambios en ciertas historias fuera tan fácil y tan rápido como cuando guardamos los cambios en el computador.
Sólo eso fui capaz de averiguar pues Juan Fernando nos interrumpió:
- A enfermeira vai cair la bandeja de las gelatinas.
Todos volteamos a mirar esperando el suceso.
En la mitad de una vitrina permanecía empotrada una Biblia. Parecía ubicada estratégicamente para que fuera leída, aunque para ser justos nadie le hacía publicidad ni le colgaba carteles de “Acá está el camino hacia la salvación”, “Lea e ilumine su alma”, “No se condene” o algo así. El libro permanecía abierto en
A veces me siento tan mordisqueado como las cintas separadoras, cada tarascón me hace sentir que la vida es absurdamente cruel. Probablemente todo sería mucho más interesante y mucho menos doloroso si los días ocurrieran de una manera aleatoria, como en las listas de reproducción de música, nos encontraríamos frente a hechos inesperados. De hecho, ahorraríamos lágrimas y repetiríamos amor si pudiéramos elegir el día que queremos vivir, repetir nuestros días favoritos cuantas veces quisiéramos, adelantar los instantes, retroceder, poner pausa… La melodía de nuestra vida sería más armónica, la cantaríamos con pasión todo el tiempo.
María del Pilar le aplicó a su bebé de 13 meses la
eutanasia. Médicos especialistas le detectaron un problema metabólico en su
páncreas y en su hígado. La escasez de aminoácidos le provocaba una falta de posibilidades
mentales enormes y un gran dolor físico. Era como si hubiera nacido sin un ángel
de la guarda. Ya sabemos que la eutanasia consiste en acelerar el proceso de la
muerte para evitar el dolor extremo ante una enfermedad terminal o incurable.
Difícil decisión aplicarla a alguien que está terminando su existencia, pero aún más difícil la situación de aplicarla a alguien que la está comenzando.
El plan era valerse de una eutanasia pasiva, es decir, dejar morir por omisión. Ella tenía que negarle los alimentos hasta que después de 15 o 20 días su bebé muriera por inanición, por física hambre. Me pareció extraño, se supone que la eutanasia debería ser piadosa y compasiva, pero la religión y la política dicen que dejar morir de hambre a un bebé está bien, es válido, cegarle la vida para evitarle un desalmado dolor, no.
Naturalmente María del Pilar se chifló. Y no era para menos, debe ser tortuoso ver a un hijo propio morir de hambre, con la mirada extraviada y con su color desteñido. Llorado con desespero, llorando por hambre, llorando sin poder entender cada injusticia, llorando durante días y noches enteras. Finalmente optó, de manera clandestina, por convertir esa eutanasia pasiva en una activa, hizo que a su bebé de 13 meses le aplicaran una sobredosis de morfina. Lo entregó a las manos de Caronte. Murió en una avalancha orgásmica.
Se pasaron los días. En los momentos de mi despedida Paula 2 no estaba en su habitación. Yo no planeaba entrar pero me jaló su cama, tenía una energía bonita, desde ella se lograba escuchar a los pitirres que estaban acomodados en los cables de la luz, ¿acaso ellos le habían enseñado a cantar?
Tampoco estaba en el jardín de atrás seduciendo a las matas, lo encontré extraño. Fui a buscarla a la sala de reunión como último recurso pero tampoco se encontraba ahí, esto si era lógico, no le gustaba ese lugar, le tenía miedo. No pude despedirme de ella.
No sé por qué la recuerdo tanto, extraño su silencio, la forma como miraba de una manera perdida, como con reminiscencia, como si su corazón destilara tristeza cada tres latidos. Me molesta una pequeña melancolía causada por el hecho de que ella jamás se va a enterar de que al menos con una persona, con un ser humano, si pudo comunicarse en ese lugar, si pudo expresarle lo que sentía.
El plan era valerse de una eutanasia pasiva, es decir, dejar morir por omisión. Ella tenía que negarle los alimentos hasta que después de 15 o 20 días su bebé muriera por inanición, por física hambre. Me pareció extraño, se supone que la eutanasia debería ser piadosa y compasiva, pero la religión y la política dicen que dejar morir de hambre a un bebé está bien, es válido, cegarle la vida para evitarle un desalmado dolor, no.
Naturalmente María del Pilar se chifló. Y no era para menos, debe ser tortuoso ver a un hijo propio morir de hambre, con la mirada extraviada y con su color desteñido. Llorado con desespero, llorando por hambre, llorando sin poder entender cada injusticia, llorando durante días y noches enteras. Finalmente optó, de manera clandestina, por convertir esa eutanasia pasiva en una activa, hizo que a su bebé de 13 meses le aplicaran una sobredosis de morfina. Lo entregó a las manos de Caronte. Murió en una avalancha orgásmica.
Se pasaron los días. En los momentos de mi despedida Paula 2 no estaba en su habitación. Yo no planeaba entrar pero me jaló su cama, tenía una energía bonita, desde ella se lograba escuchar a los pitirres que estaban acomodados en los cables de la luz, ¿acaso ellos le habían enseñado a cantar?
Tampoco estaba en el jardín de atrás seduciendo a las matas, lo encontré extraño. Fui a buscarla a la sala de reunión como último recurso pero tampoco se encontraba ahí, esto si era lógico, no le gustaba ese lugar, le tenía miedo. No pude despedirme de ella.
No sé por qué la recuerdo tanto, extraño su silencio, la forma como miraba de una manera perdida, como con reminiscencia, como si su corazón destilara tristeza cada tres latidos. Me molesta una pequeña melancolía causada por el hecho de que ella jamás se va a enterar de que al menos con una persona, con un ser humano, si pudo comunicarse en ese lugar, si pudo expresarle lo que sentía.
Ya me tocaba regresar a esa película llamada vida, esa que sigue
sin reparar en cortes o ediciones, esa que pareciera que nunca se fuera a
detener pero que generalmente se acaba antes de lo pensado. Iba a regresar a mi obsesión, a ese
fruto enfermizo de mi imaginación culpable. En ese lugar concluí que en este mundo decir
“imposible” no es señalar un hecho, es expresar una opinión, una opinión poco
válida. ¡Nada es imposible!
También concluí que todos deseamos morir en algún momento. Lo triste es que morir es consuelo para quién se va pero crueldad para quién se queda. No sé si la cordura se gane con fortaleza, de hecho, no sé quién es cuerdo y quién no lo es. Solo sé que aunque todo a mí alrededor me demuestre lo contrario, quiero seguir pensando en que el futuro pertenece a las personas que creen en la belleza de sus sueños.
También concluí que todos deseamos morir en algún momento. Lo triste es que morir es consuelo para quién se va pero crueldad para quién se queda. No sé si la cordura se gane con fortaleza, de hecho, no sé quién es cuerdo y quién no lo es. Solo sé que aunque todo a mí alrededor me demuestre lo contrario, quiero seguir pensando en que el futuro pertenece a las personas que creen en la belleza de sus sueños.
- Adiós. Muito obrigado por todo,
salúdame a la lluvia de Bogotá. Grande abraço, nos volveremos a ver por acá.
Sentenció Juan Fernando.
Sentenció Juan Fernando.
lunes, 23 de julio de 2012
Lo bonito del amor
Hero y Leandro son dos famosos amantes de la mitología romántica. Él atravesaba a nado el Helesponto, día tras día, con el único fin de verla. Ese es solo un ejemplo, pequeño en contenido pero grande en trascendencia, que prueba que el amor es sencillamente mágico. La razón es que vivimos en un mundo donde todo es posible gracias a que los latidos resultan ser una fuente gigantesca de energía, con el amor se gana energía vital. ¿Cuántas vidas vivimos gracias al amor? ¿Cuántas historias escribimos? ¿Cuántas melodías cantamos? Los instintos humanos llegan a su máxima expresión…
El amor, fuera de mi familia, lo conocí con el fútbol. Tristezas y alegrías, momentos pasionales y decepcionantes, ilusiones y frustraciones. Ese es el amor, no tendría por qué ser distinto contigo. Tienen que ocurrir tantas coincidencias para que dos personas se encuentren que me atrevo a asegurar que conocerte fue un verdadero milagro, de esos milagros en los que la respiración se te agita al ritmo de mazurca y el corazón se te puede llegar a estallar de tanto usarlo.
Una persona que ama está animada en silencio a vivir en su mejor versión, yo no siempre lo logre contigo pues se me agudizo en demasía el sentido de la sensibilidad, pero queda registrado en mi absurdo consuelo que cada paso hacia adelante lo daba impulsado por ti. Precisamente como cuando se transpira la camiseta al entregarse con todo el esfuerzo, pero al terminar el partido, con tantos errores cometidos, te descubres goleado. Eso no es injusto, el amor no tiene la culpa de nada más que de inyectarle sentido a la existencia como si fuese una aguja hipodérmica, lo injusto es que en los titulares del día siguiente solo se destaca el resultado final.
Ni el más poderoso conocimiento de la quiromancia podría explicar los misterios ocultos detrás de los sentimientos cuando se entrelazan la línea de la cabeza con la línea del corazón. Factores como el destino, los deseos y la actitud juegan un papel protagónico al generar emociones. El amor genera emociones. El amor es tan humano y tan imperfecto que precisamente esa es su mayor virtud, a la larga y con la cabeza fría me he percatado que en nuestra historia ningún episodio ha quedado confinado al mundo de las conjeturas, lo hermoso de haberme enamorado de ti ha sido vivir en la imperfección. Tú no eres perfecta y yo tampoco, sin embargo, dentro de mi corazón, juntos lo fuimos.
Los sueños son muy sensibles al espíritu de su propietario. Yo sueño constantemente con tu olor, por ejemplo. Ese olor me resulta más delicioso y penetrante que el de un abrótano. El amor despierta los sentidos. La única vida que merece la pena ser vivida en este mundo embadurnado de mezquindad es la que realmente apasione nuestros sentidos. El amor motiva la imaginación. Yo, por ejemplo, cuando caminaba a tu lado, te percibía muy maja, encantando todo el ambiente como si tuvieras plumas de pavo real bajo unas nubes manchadas de arreboles. El amor concilia los sueños. ¿Y por qué era tan importante soñar? Por que en mis sueños estaba contigo.
Al amarte llevaba tu sonrisa impregnada en mi mirada. Y es que uno termina pareciéndose a quien ama, y esto, aunque en un plano bastante subjetivo, resulta ser una mejora y un aprendizaje constante. Llega un punto en que en realidad uno no sabe quién es, uno sabe es quién no es, y eso se determina con base en la congruencia de los demás. El amor nos hace evolucionar. Inclusive, la crítica se convierte en una forma de amor. En los momentos definitivos más que constatar con quién cuentas, pruebas quién eres tu mismo. El amor nos hace ser mejores. Si todos hiciéramos siempre lo mejor que podemos, el planeta sería, con certeza, mas justo y feliz.
Hay momentos y situaciones cruciales que nunca volverán en las cuales es preciso cegar todo tipo de impedimentos mentales y sencillamente entregarlo todo. Quién se opone debería proponer y construir, pero el corazón tiene razones que el cerebro, contradictorio a sus funciones, no entiende. Tú escogiste olvidarme en defensa propia, sin ningún tipo de circunloquios. La honestidad brutal se te agradece. Yo acá me quedé intentando detener la hemorragia a algo que ya no sangraba, para hacer eso se necesita un tanto de gracia. El amor puede llegar a ser tan distorsionado como una fotografía tomada con un aparato de fotos manipulado sólo con una mano.
Cuando uno pierde el amor nada es suficiente. Aunque el dolor está en la mente, el amor es tan celestial que yo decidí cederte el derecho de hacerme sentir dolor, te regalé hasta eso. Cuando me quebraste el corazón también me aniquilaste el ego, ese fue uno de los efectos secundarios más peligrosos y despiadados. Sin embargo, lo que más me afecta no es tu desamor, pues el amor, al ser energía vital, no se crea ni se destruye, solo se transforma. La verdadera impotencia y el verdadero vacío me lo genera el haber perdido nuestra amistad y complicidad. Te extraño más de lo que pensé poder soportar. Cuando el destino tiene intenciones puntuales todo se confabula activamente para que eso suceda, aunque yo me vaya a quedar toda la vida sin entenderlo.
El amor siempre tiene dos finales, eso es inevitable. ¿Cuáles son los nuestros? ¿quieres la verdad?, ¿una mentira? mejor ambas y tú eliges la que mas te guste: Contigo aprendí a escuchar el silencio, pero me parece que al final se propagaron los ecos de tu reír sonoro. Por otro lado, realicé que si tú no fuiste capaz de entenderme ni de apoyarme en mis peores momentos, no me mereces en los mejores. Tuve que aceptar el sufrimiento como un ingrediente que no puede faltar en la pasión, como la pimienta, el sufrimiento es una especia. Pero las recompensas espirituales son las que realmente nos impulsan a vivir. Cuando me dejaste quedé con el alma maltratada pero con el espíritu encendido. En síntesis: todas las vanidades tienen su validez, las tuyas y las mías.
Los seres humanos somos afortunados entre todas las especies, pues tenemos el enorme privilegio y la hermosa capacidad de sentir lo que se siente perdonar. De escuchar nuestro corazón sin importar cuan arriesgado resulte. De estar sumergidos en una realidad que supera la ficción. De sentir celos, cuando entro en pánico de celos por ti me doy cuenta de que la vida me importa, de que tú me importas. Sin embargo, cuando resulta obsesivo celar a una persona con otra, o con otras, o de sentir la necesidad de embelecarla, es por que ya la perdiste. Y ¿quién me va a amar si no eres tú? Pues yo mismo. Eso es lo bonito del amor.
El amor, fuera de mi familia, lo conocí con el fútbol. Tristezas y alegrías, momentos pasionales y decepcionantes, ilusiones y frustraciones. Ese es el amor, no tendría por qué ser distinto contigo. Tienen que ocurrir tantas coincidencias para que dos personas se encuentren que me atrevo a asegurar que conocerte fue un verdadero milagro, de esos milagros en los que la respiración se te agita al ritmo de mazurca y el corazón se te puede llegar a estallar de tanto usarlo.
Una persona que ama está animada en silencio a vivir en su mejor versión, yo no siempre lo logre contigo pues se me agudizo en demasía el sentido de la sensibilidad, pero queda registrado en mi absurdo consuelo que cada paso hacia adelante lo daba impulsado por ti. Precisamente como cuando se transpira la camiseta al entregarse con todo el esfuerzo, pero al terminar el partido, con tantos errores cometidos, te descubres goleado. Eso no es injusto, el amor no tiene la culpa de nada más que de inyectarle sentido a la existencia como si fuese una aguja hipodérmica, lo injusto es que en los titulares del día siguiente solo se destaca el resultado final.
Ni el más poderoso conocimiento de la quiromancia podría explicar los misterios ocultos detrás de los sentimientos cuando se entrelazan la línea de la cabeza con la línea del corazón. Factores como el destino, los deseos y la actitud juegan un papel protagónico al generar emociones. El amor genera emociones. El amor es tan humano y tan imperfecto que precisamente esa es su mayor virtud, a la larga y con la cabeza fría me he percatado que en nuestra historia ningún episodio ha quedado confinado al mundo de las conjeturas, lo hermoso de haberme enamorado de ti ha sido vivir en la imperfección. Tú no eres perfecta y yo tampoco, sin embargo, dentro de mi corazón, juntos lo fuimos.
Los sueños son muy sensibles al espíritu de su propietario. Yo sueño constantemente con tu olor, por ejemplo. Ese olor me resulta más delicioso y penetrante que el de un abrótano. El amor despierta los sentidos. La única vida que merece la pena ser vivida en este mundo embadurnado de mezquindad es la que realmente apasione nuestros sentidos. El amor motiva la imaginación. Yo, por ejemplo, cuando caminaba a tu lado, te percibía muy maja, encantando todo el ambiente como si tuvieras plumas de pavo real bajo unas nubes manchadas de arreboles. El amor concilia los sueños. ¿Y por qué era tan importante soñar? Por que en mis sueños estaba contigo.
Al amarte llevaba tu sonrisa impregnada en mi mirada. Y es que uno termina pareciéndose a quien ama, y esto, aunque en un plano bastante subjetivo, resulta ser una mejora y un aprendizaje constante. Llega un punto en que en realidad uno no sabe quién es, uno sabe es quién no es, y eso se determina con base en la congruencia de los demás. El amor nos hace evolucionar. Inclusive, la crítica se convierte en una forma de amor. En los momentos definitivos más que constatar con quién cuentas, pruebas quién eres tu mismo. El amor nos hace ser mejores. Si todos hiciéramos siempre lo mejor que podemos, el planeta sería, con certeza, mas justo y feliz.
Hay momentos y situaciones cruciales que nunca volverán en las cuales es preciso cegar todo tipo de impedimentos mentales y sencillamente entregarlo todo. Quién se opone debería proponer y construir, pero el corazón tiene razones que el cerebro, contradictorio a sus funciones, no entiende. Tú escogiste olvidarme en defensa propia, sin ningún tipo de circunloquios. La honestidad brutal se te agradece. Yo acá me quedé intentando detener la hemorragia a algo que ya no sangraba, para hacer eso se necesita un tanto de gracia. El amor puede llegar a ser tan distorsionado como una fotografía tomada con un aparato de fotos manipulado sólo con una mano.
Cuando uno pierde el amor nada es suficiente. Aunque el dolor está en la mente, el amor es tan celestial que yo decidí cederte el derecho de hacerme sentir dolor, te regalé hasta eso. Cuando me quebraste el corazón también me aniquilaste el ego, ese fue uno de los efectos secundarios más peligrosos y despiadados. Sin embargo, lo que más me afecta no es tu desamor, pues el amor, al ser energía vital, no se crea ni se destruye, solo se transforma. La verdadera impotencia y el verdadero vacío me lo genera el haber perdido nuestra amistad y complicidad. Te extraño más de lo que pensé poder soportar. Cuando el destino tiene intenciones puntuales todo se confabula activamente para que eso suceda, aunque yo me vaya a quedar toda la vida sin entenderlo.
El amor siempre tiene dos finales, eso es inevitable. ¿Cuáles son los nuestros? ¿quieres la verdad?, ¿una mentira? mejor ambas y tú eliges la que mas te guste: Contigo aprendí a escuchar el silencio, pero me parece que al final se propagaron los ecos de tu reír sonoro. Por otro lado, realicé que si tú no fuiste capaz de entenderme ni de apoyarme en mis peores momentos, no me mereces en los mejores. Tuve que aceptar el sufrimiento como un ingrediente que no puede faltar en la pasión, como la pimienta, el sufrimiento es una especia. Pero las recompensas espirituales son las que realmente nos impulsan a vivir. Cuando me dejaste quedé con el alma maltratada pero con el espíritu encendido. En síntesis: todas las vanidades tienen su validez, las tuyas y las mías.
Los seres humanos somos afortunados entre todas las especies, pues tenemos el enorme privilegio y la hermosa capacidad de sentir lo que se siente perdonar. De escuchar nuestro corazón sin importar cuan arriesgado resulte. De estar sumergidos en una realidad que supera la ficción. De sentir celos, cuando entro en pánico de celos por ti me doy cuenta de que la vida me importa, de que tú me importas. Sin embargo, cuando resulta obsesivo celar a una persona con otra, o con otras, o de sentir la necesidad de embelecarla, es por que ya la perdiste. Y ¿quién me va a amar si no eres tú? Pues yo mismo. Eso es lo bonito del amor.
miércoles, 30 de mayo de 2012
También somos lo que hemos perdido
Amarterarse con ella era como estar delirando en un paraíso. Se llama Juana y yo la necesito, entre otras cosas, porque ella no me necesita. Al intentar describirla me siento impotente, me resulta algo complicado pues su hálito a veces se pierde en mi memoria. Su olor, por ejemplo, es más adictivo que la cocaína que se inyecta para alimentar su hedonismo. Sus ojos son inteligentes y beligerantes, tan grandes como un par de ostras, acaso oscuros como si el sol jamás se hubiese atrevido a colorearlos, lo más destacado es que encantan sin el más mínimo rastro de melancolía al ser capaces de mirar fijamente sin pestañear durante mucho tiempo. Sus tetas están invadidas de provocativos lunares ubicadas con estrategia como si fuesen fichas de ajedrez listas para dar un golpe fulminante. Su crencha siempre está torcida pero nunca he sabido si la usa así de manera intencional. Por ahora eso recuerdo.
Pero algo que ni en sueños podría olvidar es que siempre que regresa de sus muertes un pequeño estigma se suma a la colección que adorna su cuello, son tan diminutos como puntos marcados con agujas, quien desconoce su situación suele confundirlos con un tatuaje mal hecho. Para ella la muerte es un camino con retorno, en las personas catalépticas las reglas de la vida cambian, es decir, la muerte es corta y la vida es eterna. Como ya dije se llama Juana y algunos amigos que perdí me decían que siempre estuve enfermo y en total descontrol por ella, yo no estoy seguro pues es simplemente mi manera de amar.
No se cansaba de explicar, con cierto orgullo, que la catalepsia es un trastorno del sistema nervioso en el que se pierde, de manera momentánea, la sensibilidad y la movilidad del cuerpo, eliminando casi por completo los signos vitales por el transcurso de tres días en promedio en los que no se percibe nada de lo que sucede alrededor. Se lo aprendió de algún sitio de internet y siempre lo recita con picardía y trascendencia como si fuera la primera vez. Lo que omite decir es que la adicción a la cocaína suele producir un shock emocional extremo, afectando principalmente el cerebro, produciendo depresión, ansiedad, hiperfagia, irritabilidad y en casos contundentes catalepsia. En casos aún más contundentes, como el de Juana, todas las anteriores.
La razón popular dice que no siempre se tiene lo que se quiere sino lo que se necesita, pero ¿por qué necesitar a una muerta viva? Sencillamente porque mi propia vida no tendría sentido sin la de ella aunque en cada una de sus muertes se lleva algo de mí, generalmente son mis lágrimas, después de tantas muertes ya siento que me estoy quedando seco. También somos lo que hemos perdido…
El amor sin riesgo no es divertido, todo lo que no se llame amor loco y apasionado es una pérdida de tiempo. Además, ser parte de algo especial te convierte en alguien especial. Cuando pienso en los motivos por los cuales he amado a Juana se me refresca la memoria y logro recordar sus movimientos contundentes pero a la vez elegantes al bailar, casi como los aleteos de las mariposas. Bailaba con tanta pasión que asombraba, seguía cada compás musical como si lo sincronizara con sus latidos, me atrevo a asegurar que dentro de sus bailes encuentra los únicos instantes en que olvida que la muerte marca el compás de su vida.
Amar es darle a una persona el poder para destruirte y confiar en que no lo hará. Ella ha abusado constantemente de esa confianza. Mi amor ha tenido que sobrevivir con mucha frecuencia a sus detalles asesinos que se traducen en muestras de desprecio constante. Parece no satisfacerle el hecho de que yo la veo con frecuencia cuando cae fulminada como si la hubiesen descrismado, aterrorizado al detallar como su alma y su psique se niegan a abandonar su cuerpo, durante tres días en promedio, causándome un difícil dolor similar al que se siente al ver morir a un ser amado pero con la salvedad de que no se producía la extinción de su existencia. Sino que además, cuando regresa de su trance, me trata como si se hubiera devorado un verdadero cáliz de ponzoña. Con la muerte llega una nueva vida, pero aparte de que un nuevo puntico aparece en su cuello, que es lo de menos, esta nueva vida se caracterizaba por agudizar su sentido de la ironía y precisamente es la ironía una de las pocas cosas que provoca mayor efecto que la vehemencia. No se le antoja respetarme cuando está consumida en sus delirios de grandeza y esnobismo.
¿Qué mejor consuelo que llorar? Aliviarte, expulsar de tus entrañas ese parasito que te está carcomiendo todo lo que hay dentro de ti. Llorar con alguien descarga mejor el espíritu que hacerlo solo, pero yo no tengo a nadie, deje a todos por Juana. Peor, por algún siniestro motivo mis lágrimas ya se negaban a brotar impidiéndome el consuelo de poderme liberar. Era cruel, como si ella, en medio de su abyección, hubiera clavado en mi carne viva sus garras cargadas de dolor taponando el flujo de ese vital líquido. La combinación de deseo y desespero me dejo a oscuras, como en las tinieblas que ella frecuenta visitar, tan rápidamente como ocurre cuando se apaga de un soplo la llama de una vela.
Me convertí en una persona babieca pero seguía aferrándome a ese sentimiento celestial que, a pesar de todo, ella me despertaba. Como un suspiro llegaron a mi memoria sus piernas, son tan suaves, delicadas y dulces como algodones de azúcar pero imponentes al grado de desatar impulsos en mi corazón más frecuentes y resonantes que los aleteos del colibrí. Entendí entonces que el amor es lo que mueve a mundo, no el dolor.
La distancia se interpone entre los besos y los abrazos pero no entre los sentimientos, entonces me percaté impulsado a pagar por mis propios sueños, esa es la peor de las desesperaciones. Consumido en mi suplicio llegue a estar dispuesto a cegar mi vida para alcanzarla en sus muertes, la idea era suicidarme dos veces para estar seguro de caer muerto y así tener la oportunidad de que nuestras sombras se buscaran en la eternidad. Tal vez allí su alma, que es más fría y provoca menos confianza que el hielo, lograra reconocer la existencia de mi lújubre amor y valorara todo lo que soy capaz de hacer por ella, esa podría ser la salvación para mi atormentado yo. Pero las cosas no salen como las habíamos imaginado sencillamente porque no imaginamos, solo idealizamos. Cuando las cosas no suceden en la realidad, la misma imaginación propia ayuda para la composición equilibrada del escenario ideal. Vivir es sufrir, sobrevivir es hallarle sentido al sufrimiento, así lo asimilé.
El destino siempre escribe derecho aunque sus renglones estén torcidos. Todo está en constante evolución, todo lo que sube tiende a bajar, todo es un ciclo, en la gráfica de la vida hay picos y hay caídas bruscas, en definitiva; lo único que permanece por siempre es el cambio. En uno de mis delirios, en el cual me sometía ante el dilema de que tan posible es morir de amor, llegaron a mi memoria esos labios sensuales capaces de hacer trizas cualquier tipo de voluntad, son tan provocativos que pareciera que los macerara constantemente en aceite de almendras. Sentí una necesidad por saborear esos labios que me llevó a concomerme. En medio de la sequedad de mis lágrimas, que ya me había quemado los ojos, experimenté una epifanía, sentí en mi interior la respuesta: Si bien no era posible que Juana muriera en el mundo físico, ella debía morir en mi interior. En lugar de morir de amor decidí convertirme en un asesino. Tuve que haber perdido muchas veces para poder saber cómo ganar, comprendí que, a diferencia de lo que dicta la lógica, el que abandona es el más débil.
La soledad y el sufrimiento es la madre de todos los errores, yo opté por vivir en la negación. Desde entonces, el único síntoma de vida que logro percibir en mi conciencia es el vuelo de los amenazantes cernícalos. Para despedirme y liberar mi ansiedad simplemente me limité a escribirle un mensaje que le pienso enviar amarrado a la pata de una de esas aves de carroña que entrenaré como mensajera para que se la haga llegar en su próxima muerte:
“Juana: muy dentro de ti sabes que en algún momento me amaste, que a pesar de que he sido totalmente imperfecto te entregué mi alma que asesinaste sin el más mínimo sentido de culpa, nunca desarrollaste ese sentido. Además, sabes que dentro de tus muertes me extrañas y me sueñas y aun así a tu egoísmo no le importa dejarme ir, eso me produce escozor. Tu avaricia sentimental me agotó de vergüenza. Y lo peor es que estás convencida de que el muerto en vida soy yo”.
Pero algo que ni en sueños podría olvidar es que siempre que regresa de sus muertes un pequeño estigma se suma a la colección que adorna su cuello, son tan diminutos como puntos marcados con agujas, quien desconoce su situación suele confundirlos con un tatuaje mal hecho. Para ella la muerte es un camino con retorno, en las personas catalépticas las reglas de la vida cambian, es decir, la muerte es corta y la vida es eterna. Como ya dije se llama Juana y algunos amigos que perdí me decían que siempre estuve enfermo y en total descontrol por ella, yo no estoy seguro pues es simplemente mi manera de amar.
No se cansaba de explicar, con cierto orgullo, que la catalepsia es un trastorno del sistema nervioso en el que se pierde, de manera momentánea, la sensibilidad y la movilidad del cuerpo, eliminando casi por completo los signos vitales por el transcurso de tres días en promedio en los que no se percibe nada de lo que sucede alrededor. Se lo aprendió de algún sitio de internet y siempre lo recita con picardía y trascendencia como si fuera la primera vez. Lo que omite decir es que la adicción a la cocaína suele producir un shock emocional extremo, afectando principalmente el cerebro, produciendo depresión, ansiedad, hiperfagia, irritabilidad y en casos contundentes catalepsia. En casos aún más contundentes, como el de Juana, todas las anteriores.
La razón popular dice que no siempre se tiene lo que se quiere sino lo que se necesita, pero ¿por qué necesitar a una muerta viva? Sencillamente porque mi propia vida no tendría sentido sin la de ella aunque en cada una de sus muertes se lleva algo de mí, generalmente son mis lágrimas, después de tantas muertes ya siento que me estoy quedando seco. También somos lo que hemos perdido…
El amor sin riesgo no es divertido, todo lo que no se llame amor loco y apasionado es una pérdida de tiempo. Además, ser parte de algo especial te convierte en alguien especial. Cuando pienso en los motivos por los cuales he amado a Juana se me refresca la memoria y logro recordar sus movimientos contundentes pero a la vez elegantes al bailar, casi como los aleteos de las mariposas. Bailaba con tanta pasión que asombraba, seguía cada compás musical como si lo sincronizara con sus latidos, me atrevo a asegurar que dentro de sus bailes encuentra los únicos instantes en que olvida que la muerte marca el compás de su vida.
Amar es darle a una persona el poder para destruirte y confiar en que no lo hará. Ella ha abusado constantemente de esa confianza. Mi amor ha tenido que sobrevivir con mucha frecuencia a sus detalles asesinos que se traducen en muestras de desprecio constante. Parece no satisfacerle el hecho de que yo la veo con frecuencia cuando cae fulminada como si la hubiesen descrismado, aterrorizado al detallar como su alma y su psique se niegan a abandonar su cuerpo, durante tres días en promedio, causándome un difícil dolor similar al que se siente al ver morir a un ser amado pero con la salvedad de que no se producía la extinción de su existencia. Sino que además, cuando regresa de su trance, me trata como si se hubiera devorado un verdadero cáliz de ponzoña. Con la muerte llega una nueva vida, pero aparte de que un nuevo puntico aparece en su cuello, que es lo de menos, esta nueva vida se caracterizaba por agudizar su sentido de la ironía y precisamente es la ironía una de las pocas cosas que provoca mayor efecto que la vehemencia. No se le antoja respetarme cuando está consumida en sus delirios de grandeza y esnobismo.
¿Qué mejor consuelo que llorar? Aliviarte, expulsar de tus entrañas ese parasito que te está carcomiendo todo lo que hay dentro de ti. Llorar con alguien descarga mejor el espíritu que hacerlo solo, pero yo no tengo a nadie, deje a todos por Juana. Peor, por algún siniestro motivo mis lágrimas ya se negaban a brotar impidiéndome el consuelo de poderme liberar. Era cruel, como si ella, en medio de su abyección, hubiera clavado en mi carne viva sus garras cargadas de dolor taponando el flujo de ese vital líquido. La combinación de deseo y desespero me dejo a oscuras, como en las tinieblas que ella frecuenta visitar, tan rápidamente como ocurre cuando se apaga de un soplo la llama de una vela.
Me convertí en una persona babieca pero seguía aferrándome a ese sentimiento celestial que, a pesar de todo, ella me despertaba. Como un suspiro llegaron a mi memoria sus piernas, son tan suaves, delicadas y dulces como algodones de azúcar pero imponentes al grado de desatar impulsos en mi corazón más frecuentes y resonantes que los aleteos del colibrí. Entendí entonces que el amor es lo que mueve a mundo, no el dolor.
La distancia se interpone entre los besos y los abrazos pero no entre los sentimientos, entonces me percaté impulsado a pagar por mis propios sueños, esa es la peor de las desesperaciones. Consumido en mi suplicio llegue a estar dispuesto a cegar mi vida para alcanzarla en sus muertes, la idea era suicidarme dos veces para estar seguro de caer muerto y así tener la oportunidad de que nuestras sombras se buscaran en la eternidad. Tal vez allí su alma, que es más fría y provoca menos confianza que el hielo, lograra reconocer la existencia de mi lújubre amor y valorara todo lo que soy capaz de hacer por ella, esa podría ser la salvación para mi atormentado yo. Pero las cosas no salen como las habíamos imaginado sencillamente porque no imaginamos, solo idealizamos. Cuando las cosas no suceden en la realidad, la misma imaginación propia ayuda para la composición equilibrada del escenario ideal. Vivir es sufrir, sobrevivir es hallarle sentido al sufrimiento, así lo asimilé.
El destino siempre escribe derecho aunque sus renglones estén torcidos. Todo está en constante evolución, todo lo que sube tiende a bajar, todo es un ciclo, en la gráfica de la vida hay picos y hay caídas bruscas, en definitiva; lo único que permanece por siempre es el cambio. En uno de mis delirios, en el cual me sometía ante el dilema de que tan posible es morir de amor, llegaron a mi memoria esos labios sensuales capaces de hacer trizas cualquier tipo de voluntad, son tan provocativos que pareciera que los macerara constantemente en aceite de almendras. Sentí una necesidad por saborear esos labios que me llevó a concomerme. En medio de la sequedad de mis lágrimas, que ya me había quemado los ojos, experimenté una epifanía, sentí en mi interior la respuesta: Si bien no era posible que Juana muriera en el mundo físico, ella debía morir en mi interior. En lugar de morir de amor decidí convertirme en un asesino. Tuve que haber perdido muchas veces para poder saber cómo ganar, comprendí que, a diferencia de lo que dicta la lógica, el que abandona es el más débil.
La soledad y el sufrimiento es la madre de todos los errores, yo opté por vivir en la negación. Desde entonces, el único síntoma de vida que logro percibir en mi conciencia es el vuelo de los amenazantes cernícalos. Para despedirme y liberar mi ansiedad simplemente me limité a escribirle un mensaje que le pienso enviar amarrado a la pata de una de esas aves de carroña que entrenaré como mensajera para que se la haga llegar en su próxima muerte:
“Juana: muy dentro de ti sabes que en algún momento me amaste, que a pesar de que he sido totalmente imperfecto te entregué mi alma que asesinaste sin el más mínimo sentido de culpa, nunca desarrollaste ese sentido. Además, sabes que dentro de tus muertes me extrañas y me sueñas y aun así a tu egoísmo no le importa dejarme ir, eso me produce escozor. Tu avaricia sentimental me agotó de vergüenza. Y lo peor es que estás convencida de que el muerto en vida soy yo”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)